Antes del amanecer, agentes federales llegaron a la vivienda de la periodista independiente y ganadora del Emmy, Georgia Fort, en el área de Twin Cities, para arrestarla por su labor de documentación de una protesta contra ICE realizada dentro de una iglesia en St. Paul.
Fort ha reiterado que se encontraba en el lugar únicamente en funciones periodísticas.
El arresto provocó una inmediata reacción de legisladores, organizaciones defensoras de la libertad de prensa y colegas periodistas, quienes advierten que este tipo de acciones representan un serio riesgo para el ejercicio del periodismo y el derecho ciudadano a estar informado. La preocupación central es que se utilice el sistema penal como herramienta de intimidación contra quienes documentan protestas o cuestionan las políticas federales.
Durante su primera comparecencia ante una jueza federal, fiscales intentaron presentar el caso como de naturaleza violenta. La jueza rechazó ese argumento, determinó que los hechos no constituyen un delito violento y ordenó que Georgia Fort quedara en libertad sin restricciones adicionales mientras el proceso continúa.
El caso no es aislado. Apenas un día antes, el periodista Don Lemon fue arrestado en Los Ángeles por su cobertura del mismo episodio, mientras realizaba trabajo informativo fuera de Minnesota. Lemon, ex conductor de CNN y hoy periodista independiente, también ha sostenido que no participó en la protesta y que su presencia tenía fines exclusivamente periodísticos.
Para críticos del operativo federal, ambos arrestos refuerzan la percepción de un endurecimiento en la respuesta del gobierno contra la prensa, particularmente cuando se trata de coberturas relacionadas con inmigración, ICE y manifestaciones públicas. Un patrón que, advierten, podría tener consecuencias profundas para una democracia que depende de una prensa libre e independiente.
